
Es la noche de un día viernes. Y me encuentro aquí. Como habitualmente. Frente a la pantalla del PC. Tratando de encontrar alguna aplicación oculta de mi código fuente. Sin entrar en él claro. Al menos, no por el momento. Podría marearme o mandarme un condoro de proporciones desconocidas. Pero tengo un sueño. Sueño que la humanidad en su conjunto tenga acceso al código fuente de sus sistemas operativos. Y que no tengan que pagar por una licencia limitada. Que Internet sea gratuito para todos. Pero eso no es todo lo que me gustaría. Están las guerras innecesarias, los siquiatras que pierden la paciencia con los locos, los tristes, las neuróticas y tanta otra gente que sufre. Está uno mismo y todas sus imperfecciones al desnudo. El dolor. Ese que nos quema y en un modo parece que arde. Es una noche gris. Pero el invierno siempre lo es. Vendrán tiempos mejores. La resistencia es la de no dejarse llevar por lo que diga el presidente de Estados Unidos aunque lo repita una y mil veces. Cuesta imaginar un enfermo más peligroso que el republicano ese. Ojalá nunca me deje entrar a su país. Porque no trataría de hacerlo.
Amigos. Desde esta tribuna que Blogger me ofrece. Quiero decirles que espero que me acompañen en mis sueños. Quiero informarles que no me dejaré vencer. Aunque estén pasando cosas que no entiendo y otras que no puedo creer. La vida me ha dado buenos amigos, uno y otro. Todos ellos han reemplazado la función de cualquier terapeuta y hoy la tecnología me pemite escribirles de una vez a todos. ¿Por qué la muerte en la imagen que acompaña este texto?. Es porque muere una etapa y comienza una nueva. La nueva nunca va a ser igual. Pero creanlo. Podemos ser felices.
Gracias a todos los que me han acompañado durante estos 32 años.